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Delito de Alcoholemia – Actualizado 2024

El delito de alcoholemia se refiere a conducir un vehículo a motor o ciclomotor bajo la influencia de bebidas alcohólicas o drogas.

Este delito es especialmente peligroso ya que compromete la capacidad del conductor para maniobrar el vehículo de manera segura, poniendo en riesgo no solo su vida sino también la de terceros.

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Regulación del delito de alcoholemia en el Código Penal

El Código Penal es el instrumento jurídico que recoge la normativa relacionada con los delitos y sus correspondientes sanciones en España.

Dentro de este cuerpo legal, se dedican varios preceptos a la regulación de las infracciones relacionadas con la conducción bajo los efectos del alcohol o drogas.

Artículo 379 del Código Penal

Es el artículo más emblemático en cuanto a la conducción bajo los efectos del alcohol. Este precepto establece:

Será castigado con prisión de tres a seis meses, multa de seis a doce meses o trabajos en beneficio de la comunidad de treinta y uno a noventa días, y, en cualquier caso, con la privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores por tiempo superior a uno y hasta cuatro años, el que condujera un vehículo de motor o ciclomotor con una tasa de alcohol en aire espirado superior a la que reglamentariamente se determine (la cual hemos detallado en anteriores apartados), o bajo la influencia de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas.

Es importante destacar que el Código Penal no solo sanciona el exceso en las tasas de alcohol, sino también el conducir bajo los efectos de drogas, independientemente de la cantidad consumida.

Factores determinantes para la aplicación del artículo 379

  • Tasa de alcohol: como se ha mencionado, el límite permitido varía según el tipo de conductor y el medio de medición (aire espirado o sangre). Si se superan estos límites, se incurre en el delito.

  • Manifestaciones externas: aunque un conductor no supere la tasa permitida, si muestra claros signos de embriaguez o alteración debida al consumo de alcohol o drogas (inestabilidad, dificultad en el habla, comportamiento errático, etc.), puede ser acusado de cometer un delito de alcoholemia.

Tasas de alcoholemia permitidas

El Código Penal, en su artículo 379, establece que aquel conductor que circule superando las tasas de alcohol permitidas, o bajo los efectos de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas, será castigado con penas de prisión o multas, así como con la privación del derecho a conducir vehículos a motor o ciclomotores por tiempo superior a uno y hasta cuatro años.

En España, las tasas de alcoholemia han sido establecidas con el objetivo de garantizar la seguridad en las carreteras y calles.

Estas tasas se han definido de acuerdo con estudios que muestran cómo diferentes concentraciones de alcohol en la sangre afectan la capacidad de una persona para conducir con seguridad.

Para los conductores con experiencia, es decir, aquellos que llevan conduciendo más de dos años:

  • Tasa de alcohol en aire espirado: 0,25 mg/l. Es importante entender que esta medición se realiza a través de un dispositivo de soplado, comúnmente utilizado en controles de tráfico.

  • Tasa de alcohol en sangre: 0,5 g/l. Esta tasa se determina mediante un análisis de sangre. Es una medida más precisa pero también más invasiva y no se utiliza a menudo en controles rutinarios.

Para los conductores noveles y profesionales:

  • Tasa de alcohol en aire espirado: 0,15 mg/l. Estos conductores tienen un límite más restrictivo debido al hecho de que, al tener menos experiencia, su capacidad para reaccionar adecuadamente bajo los efectos del alcohol es menor que la de un conductor experimentado.

  • Tasa de alcohol en sangre: 0,3 g/l. Al igual que con los conductores experimentados, esta tasa es determinada mediante un análisis de sangre.

Implicaciones prácticas

Las tasas indicadas anteriormente representan un límite legal. No obstante, es importante entender que cualquier cantidad de alcohol puede afectar la capacidad para conducir y, por lo tanto, se recomienda siempre evitar el consumo de alcohol si se va a conducir.

Además, es fundamental considerar que el alcohol se metaboliza a diferentes ritmos en cada persona. Factores como el peso, género, edad, e incluso la cantidad de alimento consumido, pueden influir en cómo el cuerpo procesa el alcohol.

Por lo que, en ocasiones, incluso pequeñas cantidades pueden hacer que un conductor supere la tasa permitida.

Consecuencias jurídicas y sanciones

El delito de alcoholemia no solo representa un peligro en términos de seguridad vial, sino que también conlleva serias implicaciones jurídicas para aquellos que lo cometen. Las sanciones varían en función de la gravedad del delito y las circunstancias del caso.

  • Infracciones administrativas: si un conductor supera las tasas de alcoholemia establecidas pero no llega al doble de la tasa permitida, se le impondrá una sanción administrativa. Esto se traduce en multas económicas, que varían en función de la cantidad de alcohol detectada y pueden llegar hasta los 1.000 euros. Además, se pueden perder puntos del carné de conducir.
  • Delito penal: cuando un conductor supera el doble de la tasa permitida, se está ante un delito penal. La consecuencia inmediata es la detención del conductor y su puesta a disposición judicial. Las penas por este delito, según el artículo 379 del Código Penal, pueden ser:
    • Penas de prisión: desde 3 a 6 meses.
    • Multas: de 6 a 12 meses. El juez determinará la cuantía diaria de acuerdo a la capacidad económica del infractor.
    • Trabajos en beneficio de la comunidad: de 31 a 90 días.
    • Retirada del permiso de conducir: de 1 a 4 años.

  • Casos con agravantes: si el delito de alcoholemia es cometido con circunstancias agravantes, como causar un accidente con daños materiales, heridas o incluso la muerte, las consecuencias jurídicas se intensifican. En estos casos, las penas de prisión pueden ser más elevadas, y es probable que se impongan otras sanciones adicionales.

Consecuencias a largo plazo

Más allá de las sanciones inmediatas, es importante considerar las repercusiones a largo plazo.

Una condena por delito de alcoholemia puede influir en el historial delictivo del individuo, lo que puede tener impactos en su vida laboral y social.

Adicionalmente, tras cumplir la sanción, el infractor podría tener dificultades para renovar su permiso de conducir y ver incrementado el precio de su seguro de automóvil.

Finalmente, es esencial recordar que las sanciones y consecuencias jurídicas buscan disuadir y penalizar conductas que ponen en peligro la seguridad vial.

Sin embargo, lo más importante es la conciencia y responsabilidad individual para evitar situaciones que puedan comprometer la integridad propia y la de terceros.

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