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Delito por Exceso de Velocidad – Actualizado 2024

El exceso de velocidad es uno de los comportamientos más habituales en nuestras carreteras y, sin duda, uno de los más peligrosos.

Superar los límites de velocidad establecidos no solo representa una infracción administrativa, sino que, en determinadas circunstancias, puede considerarse un delito penal con graves consecuencias.

Pero, ¿por qué es tan importante respetar estos límites? Conoce todos los detalles en este artículo.

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Razones detrás de los límites de velocidad

El establecimiento de velocidades máximas no es arbitrario. Estas cifras se determinan tras múltiples estudios que evalúan la infraestructura de las carreteras, la densidad de tráfico, las condiciones climáticas habituales y muchos otros factores.

Respetar estos límites no solo es una cuestión de legalidad, sino también de seguridad.

A velocidades más altas, el tiempo de reacción disminuye y la gravedad de los posibles accidentes aumenta exponencialmente.

Por ejemplo, si se tiene un accidente a una velocidad de 80 km/h, la energía liberada es cuatro veces mayor que si se chocara a 40 km/h.

Esto significa que el potencial daño a vehículos, infraestructuras y, lo más importante, personas, se multiplica.

Penas por exceso de velocidad

El exceso de velocidad no solo compromete la seguridad del conductor infractor, sino también la de todos los usuarios de la carretera.

Por ello, el sistema legal ha establecido sanciones específicas para aquellos que exceden los límites de velocidad permitidos, especialmente cuando estos excesos alcanzan niveles que se consideran especialmente peligrosos.

Infracciones administrativas

La mayoría de las infracciones por exceso de velocidad se traducen en sanciones administrativas. Estas sanciones se estructuran según la gravedad del exceso:

  • Leve: pequeños excesos sobre el límite permitido pueden acarrear multas económicas y, en algunos casos, la pérdida de puntos del carnet de conducir.
  • Grave: exceder el límite en un margen más amplio, pero que aún no alcanza el umbral del delito, puede resultar en multas más elevadas y una mayor pérdida de puntos.

Delitos y sanciones penales

El Código Penal entra en juego cuando el exceso de velocidad es especialmente grave.

Según el Artículo 379, será considerado delito aquel conductor que circule a una velocidad superior en 60 km/h en ciudad o 80 km/h en carretera o autovía a la permitida reglamentariamente.

Las sanciones por estos delitos incluyen:

  • Multas económicas: dependiendo de la gravedad del exceso, se pueden imponer multas diarias durante un periodo determinado.
  • Privación del derecho a conducir: la pena puede incluir la prohibición de conducir vehículos a motor y ciclomotores por un tiempo que oscila entre 1 y 6 años.
  • Prisión: en los casos más graves o cuando concurren otras circunstancias (como conducir bajo los efectos del alcohol o drogas), se puede imponer una pena de prisión de 3 a 6 meses.

Reincidencia y sanciones adicionales

La reincidencia en delitos relacionados con el exceso de velocidad puede acarrear sanciones adicionales. Un conductor que cometa reiteradamente este tipo de delitos puede enfrentarse a penas más graves, incluyendo la pérdida definitiva del permiso de conducir.

Límites de velocidad, medición y margen de error

A continuación se presenta un cuadro resumen de los límites de velocidad cuyo exceso se considera delito, según el Artículo 379 del Código Penal:

Tipo de VíaLímite GeneralVelocidad a partir de la cual se considera delito
En ciudadVaría (30-50 km/h)+60 km/h del límite establecido
Carretera/Autovía90-120 km/h+80 km/h del límite establecido
Autopista120 km/h+80 km/h del límite establecido

Ten en cuenta que estos límites son generales y pueden variar según las circunstancias o la regulación específica de cada vía o municipio. Siempre es recomendable consultar la señalización y estar al tanto de las normativas locales.

Por ejemplo, en una zona urbana donde el límite es de 30 km/h, si un conductor circula a 90 km/h o más, estaría cometiendo un delito según el Código Penal.

Del mismo modo, en una carretera donde el límite es de 90 km/h, circular a 170 km/h o más sería un delito.

La medición de la velocidad y su margen de error

Cuando hablamos de sanciones por exceso de velocidad, es esencial considerar cómo se mide esa velocidad y, especialmente, cuál es el margen de error de los dispositivos utilizados.

Estos márgenes son reconocidos oficialmente y tienen un impacto directo en determinar si un conductor ha cometido o no una infracción o, en los casos más graves, un delito.

Dispositivos de medición y su fiabilidad

El dispositivo más comúnmente utilizado para medir la velocidad de los vehículos en las carreteras es el radar, ya sea de tipo fijo, móvil o de tramo.

Estos dispositivos, aunque son precisos, no están exentos de errores.

Por este motivo, la legislación y la jurisprudencia han establecido ciertos márgenes de error que deben tenerse en cuenta al sancionar a un conductor por exceso de velocidad.

Márgenes de error reconocidos

El margen de error varía según el tipo de radar y la velocidad a la que se esté circulando:

  • Radares fijos: suelen tener un margen de error del 5%. Por lo tanto, si un radar fijo detecta a un vehículo circulando a 110 km/h en una zona de 100 km/h, la velocidad considerada, tras aplicar el margen de error, sería de 104,5 km/h (110 – 5,5 = 104,5).
  • Radares móviles: si el dispositivo está en movimiento, el margen de error puede ser mayor. Suelen tener un margen de error del 7% si se detecta al vehículo en sentido contrario y del 10% si es en el mismo sentido.
  • Radares de tramo: estos calculan la velocidad media en un segmento de carretera. Aunque son bastante precisos, también se les suele aplicar un margen de error del 5%.

Consecuencias en la sanción

Al determinar si un conductor ha excedido el límite de velocidad, es crucial considerar estos márgenes de error.

Si después de aplicar el margen correspondiente, la velocidad del vehículo sigue estando por encima del límite permitido, se procederá a la sanción correspondiente.

Por ejemplo, si en una zona de 50 km/h un radar fijo detecta a un vehículo a 54 km/h, después de aplicar el margen de error del 5% (2,7 km/h), la velocidad considerada sería de 51,3 km/h, por lo que se procedería a sancionar al conductor.

La identificación del conductor

Cuando un vehículo es detectado cometiendo una infracción, como puede ser el exceso de velocidad, es esencial identificar al conductor responsable en ese momento.

Este proceso de identificación es crucial porque la responsabilidad recae sobre quien conducía el vehículo y no necesariamente sobre el titular del mismo.

Notificación inicial

Tras registrar una infracción, la autoridad competente envía una notificación al titular del vehículo implicado.

Esta notificación suele incluir detalles de la infracción, como la fecha, hora, lugar y la velocidad registrada.

Además, se solicita al titular que identifique a la persona que conducía el vehículo en el momento de la infracción.

Obligación de identificar al conductor

El titular del vehículo tiene la obligación legal de identificar al conductor responsable.

Si no lo hace, puede enfrentarse a sanciones adicionales. En muchos casos, la multa puede ser mayor que la sanción original por la infracción.

Esto se hace para evitar que los titulares oculten la identidad de los conductores infractores y para garantizar que las sanciones se apliquen de manera efectiva.

Proceso de identificación

Para identificar al conductor, el titular debe proporcionar datos completos, como nombre, apellidos, dirección, número de identificación y permiso de conducción.

Una vez recibida esta información, las autoridades procederán a sancionar al conductor identificado.

Casos especiales: vehículos de empresa

En el caso de vehículos pertenecientes a empresas o flotas, el proceso puede ser un poco más complejo.

Las empresas deben llevar un registro de qué empleado estaba utilizando cada vehículo en un momento determinado.

Si no se puede identificar al conductor, la empresa podría enfrentarse a sanciones adicionales.

Consecuencias de no identificar al conductor

Si el titular se niega a identificar al conductor o proporciona datos falsos, puede enfrentarse a sanciones económicas y, en casos graves, incluso a responsabilidades penales.

Además, la negativa reiterada a identificar a los conductores puede tener consecuencias adicionales, como la pérdida de puntos del permiso de conducir o la inmovilización del vehículo.

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