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Delito por Negativa a Someterse a Alcoholemia – Actualizado 2024

Ser parado en un control policial tras haber consumido alcohol puede generar ansiedad y temor. Esta emoción, a menudo, conduce a decisiones precipitadas, como negarse a soplar en el etilómetro.

Pero, ¿cuáles son las consecuencias de tal decisión? Conoce todos los detalles en este artículo.

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¿Es recomendable negarse a hacer el control de alcoholemia?

Aunque la primera reacción pueda ser evadir la prueba por temor a las consecuencias, la realidad es que la negativa puede conllevar sanciones más severas.

Es más aconsejable cooperar con las autoridades y, si se da positivo, buscar asesoramiento legal para comprender y enfrentar las consecuencias.

Consecuencias de Negarse a soplar

La negativa a soplar en el etilómetro durante un control de alcoholemia, ya sea en un control rutinario o después de un accidente, puede considerarse más que una simple desobediencia ante las autoridades.

Es una decisión que puede tener importantes repercusiones legales.

Según el Código Penal, específicamente en el artículo 383, aquel conductor que se niegue a someterse a las pruebas de detección de alcohol o drogas estará cometiendo un delito.

Esta negativa puede resultar en penas de prisión de seis meses a un año y privación del derecho a conducir de uno hasta cuatro años.

Es un delito que se persigue de oficio, lo que significa que la autoridad actuará incluso si no hay una denuncia específica por parte de un tercero.

Entonces, ¿se puede ir a la cárcel por no hacerse las pruebas de alcoholemia?

Definitivamente, sí. El acto de negarse a realizar la prueba de alcoholemia es considerado un delito conforme al Código Penal.

Específicamente, el artículo 383 establece que aquellos conductores que se nieguen a someterse a las pruebas de detección de alcohol o drogas pueden enfrentar penas de prisión que van desde los seis meses hasta el año.

Además de esta sanción, se les puede privar del derecho a conducir durante un periodo que oscila entre uno y cuatro años.

El propósito detrás de esta sanción es garantizar la seguridad vial y proteger a la sociedad de los peligros que representa un conductor bajo los efectos del alcohol o las drogas.

Negarse a realizar la prueba puede interpretarse como una posible admisión tácita de haber consumido alguna sustancia, además de representar una obstrucción a la labor policial.

Por lo tanto, es de suma importancia estar informado y cooperar con las autoridades durante estos controles.

¿Es delito negarse a someterse a una segunda prueba de alcoholemia?

Sí, es delito. Si después de realizar una primera prueba, el resultado es positivo o existe alguna duda razonable sobre su fiabilidad, es común que se solicite una segunda prueba.

Esta repetición busca confirmar los resultados del primer test y garantizar que se está actuando de forma justa y transparente.

La negativa a realizar esta segunda prueba se interpreta, en términos legales, de la misma manera que negarse a hacer la primera: como un delito.

Las consecuencias son las mismas: potencialmente, enfrentar una pena de prisión y la privación del derecho a conducir.

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